En un mercado cada vez más concienciado con la sostenibilidad, destacar el impacto ambiental positivo de un producto se ha convertido en una poderosa herramienta de marketing. Sin embargo, el uso de declaraciones genéricas y no verificadas como «envase ecológico» o «respetuoso con el medio ambiente» tiene los días contados. La Unión Europea ha decidido poner freno al greenwashing, una práctica que puede llevar a sanciones significativas y dañar la reputación de tu marca.
Analicemos por qué estas afirmaciones ya no son viables y cómo puedes adaptar tu etiquetado para comunicar tu compromiso ambiental de forma transparente y legal.
¿Qué es el Greenwashing y por qué se regula?
El Greenwashing se define como la práctica de marketing en la que una empresa utiliza afirmaciones medioambientales engañosas o no fundamentadas para presentar una imagen de responsabilidad ecológica que no se corresponde con la realidad. Frases como «verde», «eco-friendly» o «sostenible» sin una justificación clara son ejemplos perfectos de esta mala práctica.
La creciente desconfianza del consumidor y la necesidad de proteger a las empresas que sí invierten en sostenibilidad real han llevado a la UE a tomar cartas en el asunto. El objetivo es claro: si una empresa hace una declaración ambiental, debe ser capaz de demostrarla con pruebas sólidas y verificables.
La nueva Directiva Europea
El punto de inflexión es la Directiva (UE) 2024/825, aprobada recientemente por el Parlamento Europeo, que modifica las normativas existentes para empoderar a los consumidores en la transición ecológica. Esta directiva prohíbe explícitamente:
- Declaraciones medioambientales genéricas: Se acabó el uso de términos como “respetuoso con el medio ambiente”, “ecológico”, “verde”, “biodegradable” o “climáticamente neutro” si no van acompañados de un rendimiento medioambiental excelente y debidamente certificado.
- Afirmaciones sobre compensación de emisiones: Ya no será válido afirmar que un producto tiene un impacto neutro, reducido o positivo porque la empresa compensa las emisiones de gases de efecto invernadero. La prioridad es la reducción real de la huella de carbono, no su compensación externa.
- Sellos de sostenibilidad no verificados: Solo se permitirán las etiquetas y sellos medioambientales que se basen en sistemas de certificación oficiales o establecidos por autoridades públicas.
Esta normativa se complementará con la futura «Directiva sobre declaraciones medioambientales» (Green Claims Directive), que establecerá los requisitos mínimos que las empresas deberán cumplir para verificar y comunicar sus afirmaciones.
¿Cómo se relaciona con el Reglamento (UE) 1169/2011?
Aunque el Reglamento (UE) 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor se centra principalmente en la salud y la seguridad, su artículo 7 establece un principio fundamental que ahora se extiende al ámbito medioambiental: la información no debe inducir a error al consumidor.
Si bien este reglamento no regula directamente las declaraciones ambientales, sienta la base de la transparencia y la veracidad que ahora la nueva directiva aplica al impacto ambiental.
La lógica es la misma: al igual que no puedes poner «bajo en grasa» sin cumplir unos criterios nutricionales específicos, no podrás poner «envase reciclado» sin poder demostrar el porcentaje exacto de material reciclado utilizado.

Ejemplos reales y las consecuencias de no cumplir
Las autoridades de consumo de diversos países ya han empezado a actuar. Un caso notorio fue la advertencia de la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA) a varias marcas de moda por utilizar un lenguaje vago sobre la sostenibilidad de sus productos.
En el sector de la alimentación y bebidas, la Comisión Europea ha estado vigilando de cerca estas prácticas. Empresas que han utilizado imágenes de bosques o planetas en sus etiquetas sin un sustento real han sido puestas en el punto de mira. Las sanciones, que los Estados miembros deberán definir, se prevé que sean «efectivas, proporcionadas y disuasorias», incluyendo multas que podrían llegar al 4% de la facturación anual de la compañía.
¿Cómo adaptar tu etiqueta y comunicar tu compromiso real?
Nuestra fábrica de etiquetado cuenta con más de 20 años de experiencia en el sector por ello, queremos transmitiros nuestros consejos. En Eti-nor consideramos que, la clave está en la especificidad y la verificación principalmente.
Sé específico
En lugar de «envase respetuoso con el medio ambiente», utiliza declaraciones concretas como «esta etiqueta está fabricada con un 80% de papel reciclado certificado FSC», «hemos reducido el plástico de este envase en un 30% desde 2023″ o “botella 100% reciclable. Deposítala en el contenedor amarillo».
Utiliza certificaciones oficiales
Apóyate en sellos reconocidos como la Etiqueta Ecológica de la UE (Ecolabel) o certificados de gestión forestal como FSC o PEFC. Estos sellos garantizan al consumidor que ha pasado por un riguroso proceso de verificación.
Consulta a tu proveedor de etiquetas
Desde Eti-nor podemos asesorarte sobre los materiales más adecuados para tus etiquetas sostenibles. Desde papeles con certificados de sostenibilidad hasta adhesivos que facilitan el reciclaje del envase, las opciones son múltiples y deben ser comunicadas con precisión.
La nueva era de la comunicación ambiental ya está aquí. Lejos de ser un obstáculo, es una oportunidad para que las empresas que realmente apuestan por la sostenibilidad se diferencien y construyan una relación de confianza sólida con sus clientes.
¿Quieres asegurarte de que tus etiquetas cumplen con la normativa y comunican eficazmente tu compromiso medioambiental?




